ENTREVISTAMOS A ALFONSO FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

2012-05-07 17.44.00 (2)Alfonso Fernández Martínez es uno de los miembros históricos en el FEAE de Euskal Herria. Presidente del mismo hace ya algunos años, fue también Vicepresidente del Equipo estatal en el periodo 2006-2009.
Acaba de finalizar una etapa como Inspector Jefe, cargo para el que fue nombrado a principio del curso 2010-2011. Durante este espacio de tiempo ha acometido algunos cambios que afectan sobre todo al funcionamiento de la Inspección en el País Vasco; cambios que desde su convencimiento, han pretendido ser útiles para mejorar el conjunto de los centros y miembros de la comunidad educativa, y en especial para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje y los resultados del alumnado.
Alfonso trabajó durante siete cursos en el ISEI-IVEI y tiene una experiencia docente que incluye 5 cursos en la dirección de un centro de secundaria.

Como Presidenta del FEAE del País Vasco e Inspectora de Educación, tengo que confesar que me hace mucha ilusión realizar esta entrevista a una de las personas que para mí ha sido una referencia clara durante el tiempo que llevo en esta organización.
Me ha llamado la atención su capacidad de escucha y la forma en que integra dos ámbitos que frecuentemente en el entorno educativo tendemos a separar: el científico y el humanista.

-¿Te has interesado porque esto sea así, o es algo que surge en ti espontáneamente?
Creo que es una combinación de ambas: surge de manera natural y también la he cultivado. Estudié químicas y por lo tanto esa parte científica indudablemente esta ahí pero comencé a trabajar en educación con alumnado de cinco años y esa experiencia fue muy buena y me marcó. Creo que ahí aprendí a mirar a mi alumnado de forma más global.
Me aportó mucha energía porque me sentía satisfecho trabajando en un ámbito en el que era posible ayudar al alumnado y sentir que había mucho por hacer en esa importante profesión.
De todas formas, al hilo de lo que dices, tener el alma en los dos sitios no es incompatible, al contrario. Te comentaré que hace algún tiempo, leí unas conclusiones a las que llegaban los responsables de las pruebas de evaluación TIMSS en las que mostraban su preocupación porque constataban la tendencia de que, ante las preguntas realizadas al profesorado, se contestaba “lo que se quiere oir” y esto, conduce a un resultado muy pobre.
Lo cuantitativo o cualitativo, en exclusiva, conducen a menudo a una espiral de la que es complicado salir, nos movemos en esa espiral pero se avanza menos de lo deseado o necesario. Por eso, si empezamos por lo cualitativo es imprescindible posteriormente acudir a la parte cuantitativa, a diseccionar la realidad para analizarla en profundidad, y después volver de nuevo a la perspectiva global, teniendo en cuenta todo lo que ocurre en el contexto.

-Cuando decimos que la finalidad última de nuestro trabajo, es el desarrollo integral de las personas ¿en qué estás pensando?
Pienso que esa afirmación es innegable: es tarea de la escuela educar a la persona en todas sus dimensiones. Sin embargo, también creo que esta tarea puede resultar abrumadora para los centros si la tienen que abordar en soledad, porque la escuela y la sociedad deberían desarrollar proyectos compartidos, donde todos colaboren en la educación del alumnado. Esto es especialmente importante en los casos de los niños y jóvenes en los que el vínculo social está dañado y la esperanza de una vida mejor se desvanece.
Ese proyecto escolar también debe reconocer sus límites y posibilidades porque tenemos que ir aprendiendo a salir de la ambigüedad en la que nos situamos en educación. A menudo nos movemos en una cultura en la que se definen objetivos muy generales y se abordan poco los resultados, pero estos son definitivos y deben orientar nuestra práctica hacia la mejora: la labor esencial de la escuela es enseñar mejor para que se aprenda más, y lo digo no exclusivamente a nivel de conceptos sino en un sentido más amplio. Ahora tenemos una muy buena oportunidad a través del planteamiento del desarrollo de las competencias.

-Probablemente eso te ha provocado la necesidad de promover algunos cambios en la propia Inspección Educativa, quizá el más significativo ha sido el de la “Intervención Global” en los centros. ¿Puedes comentarnos en qué ha consistido esa iniciativa?
Quiero subrayar que es una propuesta en la que hemos trabajado varias personas a las que tengo mucho que agradecer por sus aportaciones desde un amplio conocimiento pedagógico, por su ilusión, energía y trabajo.
Te diré que cuando accedí a la Inspección coincidió con un momento en el que se desarrollaba una línea de reflexión en torno al modelo de intervención tratando de avanzar en lo que hasta ese momento se había construido después de una enorme labor de sistematización a través de un sistema de gestión de calidad que ha aportado una base común para la intervención.
A partir de ahí, la propuesta realizada intenta por un lado, ligar esa base de intervención con los ámbitos que la investigación educativa considera fundamentales en los centros educativos y por otro enfocarlo desde la mejora continua de los resultados.

-Como sabes, en nuestro Forum, el tema de la evaluación de las personas constituye una referencia para la reflexión y el intercambio de experiencias. La Intervención Global aborda la evaluación del equipo directivo; evaluación que tal como aparece en los artículos 139 y 146 de la Ley 2/2006 de Educación, contempla por un lado que las direcciones serán evaluadas al final de su mandato y por otro que las Administraciones educativas podrán elaborar planes para la valoración de la función directiva. ¿Puedes explicar brevemente en qué consiste el planteamiento propuesto?
Efectivamente, se ha diseñado una intervención que parte de la recogida y el análisis de datos asociados a cinco dimensiones que la investigación educativa considera fundamentales en el desarrollo de la función directiva. Alguna de ellas además, en concreto la del liderazgo pedagógico, muy interesante por lo poco que se ha desarrollado y/o asociado al cargo de dirección.
La herramienta diseñada al efecto, se ha ofrecido como herramienta de auto-evaluación y así ha sido utilizada en la mayoría de los centros. Posteriormente, los inspectores e inspectoras han intervenido para cotejar la información aportada tanto con la propia dirección y resto del equipo directivo, como con los representantes del órgano máximo de representación. A partir de esta actuación, se ha elaborado un informe que orienta un plan de mejora para desarrollar este curso coincidiendo con el cuarto y último curso del periodo de mandato de estos equipos directivos y con la evaluación sumativa y/o final de los mismos.
En resumen, se tata de un proceso que pretende ser de ayuda para que los equipos directivos puedan desarrollar mejor las funciones que les corresponden entendiendo que revertirá en la mejora del centro y de la propia comunidad educativa.

-Partiendo de que la cultura de la evaluación de las personas -salvo la que corresponde al alumnado-, no está demasiado desarrollada y de que la disposición hacia la evaluación es un factor determinante para el éxito de la misma cuando se pretende la mejora. ¿Crees que la experiencia desarrollada con los equipos directivos favorece la disposición de éstos y del resto de docentes a ser evaluados?. Entendiendo que la evaluación es una herramienta que debe ayudar a mejorar tanto el conocimiento como la práctica en la organización y funcionamiento del centro. ¿Qué subrayarías para disminuir algunos prejuicios y temores?.
Salvo quizá los anglosajones (que han desarrollado una cultura de evaluación que aquí nos genera ciertas dudas), no contamos con una trayectoria en este ámbito y eso no es positivo porque necesitamos conocer dónde estamos para saber hacia donde vamos.
La evaluación siempre está ligada a un proyecto, a un modelo. En el caso de la evaluación del profesorado, es evidente que es necesaria por cuanto el profesorado es el elemento clave para el logro de una educación de calidad. No hay más que reflexionar sobre la referencia que aportó el informe McKinsey al señalar la diferencia que se produce en el desarrollo de un alumno de 8 años durante 3 cursos escolares cuando está acompañado de un buen o no tan buen docente. Esta diferencia es de 50 puntos, lo que quiere decir que si fuese educado por uno se situaría en el percentil 25, mientras que si lo fuese por el otro alcanzaría el 75.
Por otro lado, los temores deberían desvanecerse al entender que la evaluación se plantea necesariamente como una oportunidad de mejora desde las metas propuestas, los niveles de logro y las ayudas necesarias. Es cierto que estructuralmente es complejo el abordaje desde la Inspección pero se pueden articular fórmulas mixtas partiendo de la evaluación interna en el propio centro. De hecho, la Intervención Global propuesta debería contribuir desde los cuatro ejes planteados a trazar con sensatez un camino para recorrer en este sentido. Hemos empezado con los equipos directivos pero sería muy interesante implicar al resto del profesorado.

-La evaluación de las personas, entendida ahora en un sentido más amplio -como referida al alumnado, a la función docente y directiva- además de constituir una de las funciones atribuidas a la Inspección Educativa, supone un importante factor de mejora de la calidad del propio sistema educativo. ¿De qué manera esperas que las personas que trabajamos como inspectoras o inspectores contribuyamos a ello?.
Tenemos que creérnoslo. Estoy convencido de que la Inspección puede contribuir a la mejora del sistema educativo, de hecho, las funciones que se nos asignan -el control, la evaluación y el asesoramiento- utilizadas en su conjunto establecen la vía que permite llegar a ello. Eso sí, hay que ser conscientes de que la inspección ejerce una influencia indirecta sobre los aprendizajes ya que le corresponde trabajar especialmente con la dirección escolar y con el profesorado, para que estos mejoren sus intervenciones. Esa es la influencia de la inspección y así lo expresa Patricia Silva, en un artículo de la Revista de la Asociación de Inspectores de Educación de España nº 9 de octubre de 2008, basado en su tesis presentada en el Departamento de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Barcelona titulada “La Inspección escolar en Cataluña. Un estudio de casos”.

-Para finalizar, me gustaría preguntarte si tú personalmente has sido objeto de evaluación y en caso afirmativo si te ha ayudado a mejorar.
Una de las experiencias de evaluación que recuerdo, hace referencia a un ejercicio que comenzaba siendo una auto-evaluación y que se desarrolló en mis primeros años de trabajo. Una serie de compañeros-as nos formamos para mejorar nuestro conocimiento sobre la psicomotricidad e incluir este ámbito en nuestra práctica. Iniciamos grabaciones para observar el trabajo que realizábamos y establecimos sesiones de debate sobre el mismo. La experiencia fue muy enriquecedora porque nos permitió analizar y contrastar muchos matices que normalmente no percibes y nos aportó mucho para entender lo que sucede en las aulas y desde luego, mejorar nuestra intervención. Es cierto que vives momentos duros, pues todos tenemos resistencia a ciertas cuestiones, pero el recuerdo que guardo de este tipo de práctica evaluativa compartida entre iguales es que resultó realmente efectiva.

Con esta idea como cierre, no queda más que agradecer tu colaboración al compartir con nosotros-as tus ideas, inquietudes e iniciativas.

Maite Alonso Arana

Entrada siguiente
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: