UNIVERSIDAD Y ESCUELA. ELEMENTOS PARA UN NOVIAZGO NECESARIO

No es una idea original. Lógicamente es necesaria. A cualquier persona que se lo comentes le parece muy pertinente. Seguramente hasta ahora hemos seguido distintos caminos, ha habido bastantes flirteos e incluso algunos momentos de pasión o de relación bastante estable, en defintiva buenos y malos momentos. Pero… ¿Por qué no resulta lo nuestro? ¿Qué es lo que hace que estemos tan separados, necesitándonos tanto como nos necesitamos?

Vamos a presentar algunas ideas en la línea de la necesaria colaboración entre el sistema educativo y la universidad, pero primero vamos a exponer tres motivos fundamentales para el trabajo conjunto y, a continuación, vamos a ver algunos ámbitos e iniciativas en los que podríamos colaborar ambas instituciones:

a) Se mejoraría la calidad del proceso de formación inicial del futuro profesorado.

b) Se ampliaría la contribución en las iniciativas de formación continua del profesorado en ejercicio y

c) Se podría contribuir a la mejora y a la innovación de los procesos educativos desarrollados en los centros del entorno.

La universidad y, por consiguiente, el futuro profesorado, se podría beneficiar de una amplia ofertar de prácticas voluntarias para participar en distintas actividades así como en proyectos de innovación de centros escolares.

 En esta línea formativa y aprovechando las posibilidades que se nos brindan en la nueva estructura de grados se podría desarrollar un programa de trabajos de fin de grado de modo que una parte significativa de los mismos responda a necesidades de los equipos docentes de los centros de educación infantil, primaria y secundaria.

En esta línea se podrían proponer y desarrollar encuentros, jornadas, seminarios… promovidos por diversas redes, colectivos y agentes del sistema educativo. Estos encuentros se podrían desarrollar en los campus universitarios, abriendo algunas de sus actividades al futuro profesorado en fase de formación inicial.

También se podrían establecer mecanismos que faciliten la colaboración de diversos agentes del sistema educativo en los procesos de formación en la universidad, de modo que las mismas queden reconocidas como parte de su quehacer profesional. Asesores especialistas de los Berritzegune, coordinadores de programas de innovación, inspectores, formadores de formadores, especialistas de los propios centros docentes, miembros de los equipos de dirección, profesores y profesoras senior, etc. podrían hacer una contribución especialmente significativa acerca de iniciativas y propuestas punteras en el ámbito de las metodologías, de los recursos didácticos, y en general de la innovación y mejora de la actividad educativa en las escuelas, de modo que las mismas tuvieran un pronto reflejo en el itinerario de formación inicial.

Todas estas contribuciones debieran programarse como parte del currículum reglado y obligatorio de la universidad. En ocasiones, dichas iniciativas podrían ir dirigidas al propio profesorado universitario, como contribución a su propia formación continua y reciclaje.

Con respecto a la transferencia de la universidad a la escuela se podría concretar a medio plazo algunos ámbitos de la formación en puesto de trabajo en los que los centros y departamentos universitarios podrían contribuir. Estableciendo mecanismos ágiles de colaboración en la detección de necesidades formativas, en el diseño de propuestas formativas ajustadas, y en el reconocimiento al profesorado universitario de esta actividad docente.

Se podrían prever, también, las condiciones en las que algunos profesores y equipos docentes universitarios pudieran seguir prestando servicio a diversas iniciativas de formación en el propio centro, iniciativas de asesoramiento en procesos de innovación, en procesos de evaluación y mejora, de elaboración de documentos curriculares o de gestión… y, cómo no, también sería posible la participación de otras facultades de la universidad promoviendo procesos de formación del profesorado de enseñanzas medias, ciclos formativos, post-obligatoria en actualización científica.

Además podríamos avanzar juntos en programas y proyectos de investigación que, respondiendo a necesidades del sistema educativo, pudieran incorporarse a la agenda investigadora de los departamentos universitarios del ámbito socio-psico-pedagógico y de los ámbitos de la didáctica.

Pero… Ya sabes, no eres tú, soy yo, quizá en otro momento hubiéramos funcionado…

Luismari Elizalde y Javier Monzon

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1 comentario

  1. Juan

     /  junio 20, 2016

    Que hermoso

    Responder

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